Natalie Smith: March 2026 in Spain

During my time in Salamanca, I have been exploring the region’s wide range of cuisine in order to learn more about Spanish culture. I tried hornazo, a savory pastry filled with jamón and chorizo, which is one of Salamanca’s most famous dishes. I also tried rosquillas, small doughnut-like pastries dusted with sugar, from the nearby village of Ledesma. These are native to Ledesma and are made according to a traditional recipe before being sold in bakeries in Salamanca. To try more Spanish cuisine, I went out for tapas with my friends, a traditional way of sharing small dishes, alongside a drink. I ate a Spanish omelette, a dish made from potatoes and eggs, as well as pimientos de padrón, small green peppers covered in olive oil and sprinkled with salt. Finally, I tried croquetas, a popular tapas dish made from bechamel sauce and jamón ibérico, coated in breadcrumbs and fried, which were a delicious end to the meal.

Beyond cuisine, I went on a trip organised by the city’s Erasmus Student Network to a local cat adoption centre. We were able to play with the cats and learn more about the work involved in rehoming abandoned cats, as well as the colonies of stray cats that live in the city. Before this visit, I had noticed the number of stray cats in the city and was interested in understanding why they are so common and how they are monitored and fed by volunteers rather than being removed from their colonies.

Additionally, I took a trip to the Ieronimus Towers, located within the Salamanca Cathedral complex, connected to the Old Cathedral. The visit involved climbing to the top of the tower and walking along the upper terraces, which provided a clear view of the entire city and the surrounding countryside. The exhibition inside the tower explained the architectural development of the Old and New Cathedrals, as well as the history of the towers themselves.

Durante mi tiempo en Salamanca, he estado explorando la amplia variedad de la cocina de la región para aprender más sobre la cultura española. Probé el hornazo, un pastel salado relleno de jamón ibérico y chorizo, que es uno de los platos más famosos de Salamanca. También probé las rosquillas de Ledesma, que están hechas a partir de una receta tradicional que existía antes de que se vendieran en las pastelerías de Salamanca. Para probar más cocina española, fui a tapas con mis amigas, una manera tradicional de compartir platos pequeños junto a una bebida. Comí tortilla española, un plato hecho con patatas y huevos, así como pimientos de padrón, pimientos verdes cocinados en aceite de oliva y espolvoreados con sal. Finalmente, comí croquetas, unas tapas populares hechas con salsa bechamel y jamón ibérico, luego rebozadas en pan rallado, lo cual fue una manera deliciosa de terminar las tapas.

Más allá de la gastronomía, participé en un viaje organizado por Erasmus Student Network a un centro local de adopción de gatos. Pudimos jugar con los gatos y aprender más sobre el trabajo que implica reubicar gatos abandonados. Antes de esta visita, había notado el número de gatos callejeros y estaba interesada en entender por qué son tan comunes, y cómo son monitoreados y alimentados por voluntarios en lugar de ser retirados de sus colonias.

Asimismo, hice una visita a las torres Ieronimus, ubicadas en el complejo de las catedrales de Salamanca y conectadas con la Catedral Vieja. Esta visita involucró subir hasta la cima de la torre y caminar a lo largo de las terrazas superiores, lo que proporcionó una vista clara de toda la ciudad y el campo circundante. La exhibición dentro de la torre explicó los desarrollos arquitectónicos de las catedrales Viejas y Nuevas, así como la historia de las propias torres. Me encantó la visita porque las vistas desde la catedral eran fantásticas.